Pleno de la Adoración Nocturna Española

 

Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar

Ave María Purísima

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Orar según Santa Teresa de Jesús

7. Pues veamos ahora de la manera que se puede regar, para que
entendamos lo que hemos de hacer y el trabajo que nos ha de
costar, si es mayor que la ganancia, o hasta qué tanto tiempo se ha
de tener.
Paréceme a mí que se puede regar de cuatro maneras:
o con sacar el agua de un pozo, que es a nuestro gran trabajo;.
o con noria y arcaduces, que se saca con un torno; yo lo he sacado
algunas veces: es a menos trabajo que estotro y sácase más agua;
o de un río o arroyo: esto se riega muy mejor, que queda más harta
la tierra de agua y no se ha menester regar tan a menudo y es a
menos trabajo mucho del hortelano;
o con llover mucho, que lo riega el Señor sin trabajo ninguno
nuestro, y es muy sin comparación mejor que todo lo que queda
dicho.
8. Ahora, pues, aplicadas estas cuatro maneras de agua de que se
ha de sustentar este huerto -porque sin ella perderse ha-, es lo que
a mí me hace al caso y ha parecido que se podrá declarar algo de
cuatro grados de oración, en que el Señor, por su bondad, ha
puesto algunas veces mi alma. Plega a su bondad atine a decirlo de
manera que aproveche a una de las personas que esto me
mandaron escribir, que la ha traído el Señor en cuatro meses harto
más adelante que yo estaba en diecisiete años. Hase dispuesto
mejor, y así sin trabajo suyo riega este vergel con todas estas
cuatro aguas, aunque la postrera aún no se le da sino a gotas; mas
va de suerte que presto se engolfará en ella con ayuda del Señor. Y
gustaré se ría, si le pareciere desatino la manera del declarar.
9. De los que comienzan a tener oración podemos decir son los que
sacan el agua del pozo, que es muy a su trabajo, como tengo dicho,
que han de cansarse en recoger los sentidos, que, como están
acostumbrados a andar derramados, es harto trabajo. Han
menester irse acostumbrando a no se les dar nada de ver ni oír, y
aun ponerlo por obra las horas de la oración, sino estar en soledad
y, apartados, pensar su vida pasada. Aunque esto primeros y
postreros todos lo han de hacer muchas veces, hay más y menos
de pensar en esto, como después diré. Al principio aún da pena,
que no acaban de entender que se arrepienten de los pecados; y sí
hacen, pues se determinan a servir a Dios tan de veras. Han de
procurar tratar de la vida de Cristo, y cánsase el entendimiento en
esto.
Hasta aquí podemos adquirir nosotros, entiéndese con el favor de
Dios, que sin éste ya se sabe no podemos tener un buen
pensamiento. Esto es comenzar a sacar agua del pozo, y aun plega
a Dios lo quiera tener. Mas al menos no queda por nosotros, que ya
vamos a sacarla y hacemos lo que podemos para regar estas flores.
Y es Dios tan bueno que, cuando por lo que Su Majestad sabe -por
ventura para gran provecho nuestro- quiere que esté seco el pozo,
haciendo lo que es en nosotros como buenos hortelanos, sin agua
sustenta las flores y hace crecer las virtudes. Llamo «agua» aquí las
lágrimas y, aunque no las haya, la ternura y sentimiento interior de
devoción.

Libro de la vida.